Movimientos·Sin categoría

El mejor antiage: el baile

“Si la gente fuera consciente de lo bien que hace el baile. Todo el mundo debería bailar aunque sea sin música”, Me encantó esta frase que escuché esta semana en Devious Maid (la nueva serie que produce Eva Longoria y está haciendo furor entre las mujeres americanas).

Quizás me gustó porque estoy descubriendo #EL PODER DEL BAILE.

En mi vida hice todo tipo de actividades físicas. Después de los 30 tuve que hacer del gimnasio mi segundo hogar. Y ahora hasta lo disfruto. He llegado a hacer duelos amorosos arriba de una cinta, encontré las mejores inspiraciones laborales sobre un escalador, tomé decisiones mirando el atardecer desde la cinta del Club de amigos. Más tarde me mude a Palermo y me hice habitué de los bosques y del puente de Figueroa Alcorta (es otro panorama correr durante las mañanas por allí). El año pasado me cambié de gimnasio y descubrí los beneficios del aerobox, redescubrí la calistenia (aunque yo siempre busco actividades más fuertes donde pueda descargar)
Por eso, desde hace un tiempo todo el mundo me decía. ¿Probaste baile? Nooo no es para mÍ , les repetía. No me imaginaba ni remotamente bailando.
Hasta que un día caí, por equivocación a una clase. No había hecho ninguna actividad en toda la semana, era sábado al mediodía y no me quedaba otra si no quería que mi cuerpo siga entumeciéndose (o al menos poder comer dulces sin culpa durante el fin de semana)
Y bueno, me quedo, dije a mis compañeras ocasionales después de indagar qué tal era la clase.
¿Quemas? Uf no sabes cuánto, no paras de transpirar, y lo mejor es que salís radiante, me dijo una señora de unos 56 años. Seguí mirando y la edad de mis compañeras iba desde los 25 a los 65 . A TODAS las veía elongando con la misma intensidad y deseosas que empezara la clase.
Llega la profesora y todas la trataban como a su mejor amiga.
“Hola Virginia, qué ritmo nos traes para hoy?” “¿Cuándo salimos de gira?”, le preguntaban. Ella (la profe) una conocida coreógrafa de Bailando por soñar (o como se llamaba el programa de Tinelli, que por suerte no está más en la TV), ultra simpática y tratando de atender todos los pedidos.

1 ritmo: Disco. ¡Me encantó! Bueno, me costó seguir las coreografías, debo confesar que por momentos me retiraba y decía …no no es para mí.. pero el entusiasmo de todas y la paciencia de la profesora que se ponía delante mío para que le copiara los pasos me llevaban a seguir adelante casi sin darme cuenta.
2 ritmo. Aye, aye, que loco.. nunca antes había escuchado esa palabra .. ah bueno si en bailando por soñar. Y entendí que se llamaba aye cuando se involucran coreografías con los brazos (se levantan, se bajan como si fueras a abrazar a alguien y te sentís en LAS VEGAS ajaj)
3 ritmo. Rock y elongación final.
Bueno, hay que pasar la primera clase. Sobre todo por la coordinación de los pasos. Por animarse.
Nunca me había reído tanto de mis propios errores. (y eso es lo mejor que te puede pasar)
Tenían razón: Salí con las endorfinas por las nubes.
Y transpirada como si hubiese corrido una maratón de 25 kilómetros.
Báñate enseguida así eliminas las toxinas, me dijo un profe de gym que me cruce a la salida y le conté la experiencia.
La sensación post fue tan agradable que dos meses después estoy haciendo estas clases de baile 3 veces por semana.
Sí! Yo que creía que no era para mí. Me hice casi adicta al baile.

madonna1

¿Las 5 ventajas? No son científicas, son puramente vivenciales.1.

1. Quemas, quemas y quemas. Si llegas a hacer tres ritmos vigorosos por clase, podes bajar más de 500 a 700 gramos. “Yo no sé dónde voy a ir a comprar la biquini este verano”, dijo una compañera de unos 38 años que acaba de ser madre y que encontró del baile una manera relajada de volver a ponerse en movimiento.
2. Mejora la postura. Aprendes a pararte de otra manera. Y a deslizar cada movimiento desde el abdomen.
3. Te conecta de otra forma con tu sensualidad. Casi sin proponértelo, por repetición aprendes a mover las caderas como nadie. Y a tener un manejo mucho más libre y relajado de tu cuerpo. Llegas a mover zonas que parece que tenías casi inmóviles.
4. Te divertís durante y después de la clase. No me voy a cansar de repetirlo: Tus endorfinas suben por las nubes. Te mejora el humor. Si estas triste o con baja energía no existe mejor terapia para devolverte la sonrisa.
5. El mejor antiage. Lo veo en mis compañeras. Mujeres de todas las edades. Las que están en la facu, las que son mama y hasta las que son abuelas. Durante la clase todas tienen una sonrisa en la cara. Porque se ponen en movimiento mientras se divertían. Porque se sienten poderosas al lograr los pasos y la coreografías como si estuvieran arriba de un escenario.

¿Hay mejor manera de acércate a la belleza?